Hace ya unas semanas, estuvimos viendo en clase la traducción automática, a través de portales como Google Translator, Babilon y demás. Primero cogimos un texto y lo tradujimos a partir de una de estas plataformas para posteriormente corregir los errores que puderan haberse cometido (labor de revisión y edición). Después de realizar este ejercicio, nos dimos cuenta de que es más rápido traducir un texto manualmente, que hacerlo de forma automática y despúes revisarlo. Una vez realizado este ejericio, le dimos una vuelta más, cambiando, en el texto original, aquellas frases que no reconociera bien el traductor automático, de forma que salvemos esos posibles errores. Esto se haría antes de realizar la traducción automática. Es cierto que esta segunda traducción era mejor que la primera, pero aún así había que hacer una revisión posterior a la traducción automática, por lo que el trabajo también sería mayor que realizando la traducción manualmente, según el método tradicional.
A pesar de estos problemas que hemos encontrado, los programas de traducción asisitida ayudan bastante al traductor, dándole pautas y posibles traducciones del texto que esté traduciendo. Como acabo de decir, estos programan sirven de apoyo y ayuda, pero como un complemento, no como la herramienta principal con la que el traductor vaya a trabajar. Gracias a estos ejercicios hemos aprendido a utilizar estas herramientas, no prescindiendo de ellas pero sí apoyándonos en aquello en lo que puede ayudarnos. Espero que estos consejos os sirvan a muchos.
Saludos,
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