Una vez realizados los pasos indicados en la entrada anterior (Proyecto de traducción con Déjà Vu I) ya está listo todo para empezar a traducir. Como se observa en la fotografía, el texto origen está fragmentado en pequeñas frases. Esto facilita la traducción ya que encontramos a la izquierda el texto origen y la derecha un hueco para poder ir escribiendo su traducción pudiendo ver mejor las correspondencias TO-TM. A la derecha de la tabla de traducción está el explorador del proyecto donde aparece el proyecto y los diferentes archivos importados. En cada archivo, aparece entre corchetes el número de palabras que contiene y entre paréntesis el % de trabajo terminado (traducido). Una vez comprendido esto, estamos listos para traducir. Pero, en lugar de ir traduciendo los segmentos uno por uno, podemos dar a la opción de pre-traducción, que traduce cosas que ya se han traducido antes (en anteriores fragmentos o archivos dentro del mismo proyecto), de manera que eso ahorra trabajo al traductor. También existe la posibilidad de traducción con el traductor de Google, de manera que sólo habría que hacer una revisión y corrección de los fragmentos.
Una vez traducido, debemos exportar el archivo traducido en la opción del cuadro de la derecha (el explorador del proyecto). Hay que marcar de nuevo el idioma y guardarlo. Déjà Vu crea un directorio con la lengua indicada y dentro de está el archivo traducido, de forma que sea más fácil de encontrar los archivos traducidos (sobre todo si el proyecto consta de varias lenguas). Y llegados a este punto, la traducción queda hecha y lista para maquetar y enviársela al cliente.
Como ya hemos visto, parece muy fácil traducir con programas con Déjà Vu, ya que el traductor ahorra mucho tiempo en la traducción. Pronto seguiremos viendo más posibilidades de estos tipos de programas.
Un saludo,

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